Hola don Gregorio tiene usted una visión de la política muy justa y limpia. Ya me gustaría que los políticos de este país y del resto tuvieran ese mismo concepto y actuaran llevados por ese espíritu de lo justicia y honradez, ideologías a parte.
Si la secesión de una región se hiciera en el respeto al prójimo, con acuerdos que satisfascieran a todas las parte implicadas, podría ser incluso motivo de alegría y fuente de esperanza para todos. Pues caminaríamos hacia un mundo mejor
Pero no parece que la cuestión se valla ha resolver de esa manera. Primero por que los promotores de la idea son personas resentidas y en muchos casos llenas de odio.
Segundo porque para la mayoría eso no es lo que mas le interesa.
Tercero, verdaderamente en este casa concreto a quien beneficiaria la separación.
Sin duda a los que están en el poder, que serian luego los que cortarían el bacalao. Cobrarían los impuestos y se repartirían el pastelito. Como ocurrió en las provincias vascongadas el día que el reino de España le concedió los fueros. Que eran un reclamo de la oligarquía vasca para no pagar impuestos por sus fortunas y ser ellos los recaudadores, ahora estamos en lo mismo. Cortar el bacalao y repartirse el pastel. Y al pueblo lo de siempre ha currar y ha pagar todo. Luego se montan campañas para alienar al pueblo adoctrinándole en la mentalidad nacionalista y haciéndole creer, (como si de una religión se tratara), en el echo diferencial.
El pueblo por desgracia es demasiado fácil de manipular. Incluso se puede hacer que una persona odie a otra, por e mero hecho de haber nacido en la otra orilla del río. Basta con que un inspirado se dedique a escribir panfletos hablando mal del prójimo. Parque una horda de descerebrados incapaces de pensar por si mismos, se pongan a aplaudir con las orejas u se lo crean a pies juntitos.
Saludos cordiales.

