Txingudi Bizirik

Debate sobre la situación política

Txingudi Bizirik

Notapor Rojo el Vie Sep 24, 2004 12:12 pm

La sangre del milano.



En las inundaciones del 82 quedó patente la política forestal y sus consecuencias: laderas descarnadas, calveros, pérdida de matorral, de suelo, de biomasa. Las aguas corrían por las laderas sin que el suelo pudiera absorber, sin que la vegetación retuviera las precipitaciones, haciendo que el líquido que mejor descompone la materia orgánica, la lluvia que mantiene los bosques, se convirtiera en un destructor elemento.

La materia orgánica es la base que estructura gran parte del territorio vasco y gracias a que los ecosistemas de bosque templado aplican la política de residuo cero, vivimos donde vivimos.

Vivimos la tercer plantación de pino insignis, trajimos las coníferas, pero olvidando el cortejo florístico. Con la plantación de la cuarta serie estamos empezando a ver el empobrecimiento de los suelos: la falta de nutrientes.

Las explotaciones ganaderas, sin embargo, con demasiada frecuencia producen excedentes que en caso de vertido nitrifican nuestros ríos y las ciudades, las grandes consumidoras de materias primas, vomitan la valiosa materia orgánica, mezclada con telas, papel, plásticos y otros materiales hacia los vertederos.

La incineración de ésta materia que debería volver a su ciclo es otro error que pagaremos en el futuro. El fiscal medioambiental Emilio Valerio, afirmaba este jueves en Donostia que las incineradoras son potencialmente peligrosas y que quien lo niegue es un cínico o un mentiroso.

Con los datos sobre contaminación de la Incineradora de Valdemingómez, en Madrid, el fiscal afirmaba que no viviría a 3 Km. de la misma.

Los supuestos proyectos incineradores de Aritzeta o Txingudi, al contrario que el horno madrileño, están en núcleos urbanos muy poblados. Los últimos estudios del CSIC demuestran el aumento de metales pesados en 5 Km alrededor de la incineradora. Los milanos que viven en las inmediaciones de la misma tienen un indicador medioambiental valioso para juzgar el efecto de los gases: su sangre, donde se constata un aumento de nivel en metales pesados desde que la incineradora está funcionando.

Para mantener el equilibrio natural la regla de oro es simple: imitar a la naturaleza: quien no lo hace comete una gran equivocación, y hay muchos ejemplos: Los fértiles campos de California donde en los últimos años se hiperproducía abundante fruta, son ahora suelos acidificados, baldíos, estériles. Hace siglos, la actual Bardena navarra era un bosque, tras el pastoreo y la quema, cada vez que llueve se desgarra más y más, victima de una erosión descarnada.

La sobreexplotación de los recursos, no respetar la capacidad de carga de un ecosistema o los manejos insostenibles tiene consecuencias cada vez más evidentes: Durante millones de años la naturaleza ha acumulado carbono en el subsuelo, en pocos años estamos emitiendo gran cantidad del mismo a la atmósfera: las consecuencias son claras: calentamiento del planeta.

Ejemplos de explotaciones sostenibles hay muchos: Los hayedos de Urbasa son un bello ejemplo de explotación turística, ganadera y forestal, y llevan así cientos de años.

Pero es difícil encontrar un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad, aunque se está haciendo. Hay empresas, como Xerox que lleva años pensando en fabricar para refabricar: ya no vende, alquila sus fotocopiadoras, como resultado el 90% de los equipos devueltos a Xerox al final de su vida útil pueden ser reconstruidos.

La industria del papel sabe que entre quemar el papel o reciclarlo, el ahorro es de un 64%. La refabricación en el sector de los componentes de motores de vehículos supone un ahorro de 11 millones de barriles de petróleo anuales en todo el mundo.

Según Walter Stahel, del Instituto Vida del Producto de Ginebra, el sector de la refabricación representa alrededor del 4% del producto interior bruto de los países miembros de la UE.

La extensión de la responsabilidad sobre residuos al propio productor origina una forma de pensar totalmente diferente: adoptarán las medidas necesarias para prolongar la vida útil del mismo, evitarán producir residuos no reciclables.

Las empresas Dow Chemical y Safety_Kleen han comenzado a alquilar disolventes orgánicos a sus clientes, recuperando luego el producto en vez de responsabilizar a su cliente.

Enfrentarnos al consumismo insaciable con la construcción de incineradoras es justo la otra opción. La incineradora es una empresa que necesita la materia prima denominada basura, pero la basura es, precisamente lo que necesitan nuestros bosques para mantener el equilibrio y nuestras empresas para nutrirse de materias primas.

La separación, el reciclaje, la retornabilidad de nuestros envases, la responsabilidad corporativa, son caminos que el primer mundo debe tomar cuanto antes. Las basuras de nuestras ciudades deben ser gestionadas en esa clave y es una responsabilidad política optar por sistemas más acordes con la sostenibilidad. La incineración es un paso atrás y por eso están desapareciendo.

Se podrán contratar a muchos comités de expertos, a los sabios del planeta que nos hablarán de las maravillas de la incineración, y concluirán diciendo que la sangre del milano tiene más metales pesados, exclusivamente, por una mala gestión.

No dudo que el implacable bombardeo de una publicidad que insinúa que mantener nuestro estilo de vida está ligado indisolublemente a la incineración tendrá sus efectos.

Tampoco dudo de la habilidad de los publicistas para crearnos nuevas necesidades, pero estoy seguro de que hay alternativas y soluciones mejores para los residuos que el de la incineradora, tan seguro como que aquí mismo, en Álava, acaban de inaugurar una planta de separación, que jamás contaminará a los milanos, entre otras cosas, porque no existe un penacho de gases que deposite partículas a su alrededor.

El mito de que sin incineradoras no podremos sobrevivir está derrumbándose por momentos: El inminente cierre de San Marcos en el 2006, ha sido desmentido, ahora ya tiene espacio hasta el 2008. Es manifiestamente falso que Europa haya prohibido los vertederos, lo que ha prohibido es verter materia orgánica cruda. Una materia orgánica que compostada y mezclada con más materia vegetal estructurante puede convertirse en un material que deberemos reincorporar a los ciclos naturales. Ese es el camino, el camino que toma la Naturaleza y que ha tenido éxito durante 4.500 millones de años, ¿ porqué no imitarlo?

Patxi Coira.

Rojo
 
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tenemos que conseguirlo

Notapor grulio el Sab Sep 25, 2004 11:12 pm

Cada vez se leen mejores y mas convincentes articulos. Hemos de seguir luchando para que cancelen esos proyectos. A mi me custa asumir que un gobierno nacionalista se empeñe en envenenar su nación. Sin duda se trata de falso nacionalismo. En vez de dar ejemplo con un proyecto de reciclaje y ponernos a la cabeza en ese tema, se empeñan en hipotecar nuestra salud y nuestro dinero. No hay que olvidar en mucho tiempo que partidos estan a favor de envenenarnos y cuales no. Pocas cosas hay mas importantes que la salud, lo de el plan ibarretxe si o no, queda en un segundo plano, pero ellos no lo ven, les parece este asunto una nimiez.
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