Es que es muy difícil que estando con efectivos limitados nos autolimitemos con una de nuestras interiores haciendo tres faltas en el primer cuarto y la otra, la principal, dos pero añadiéndole después una más de frustración adornada por una técnica por echarse encima del árbitro. Comprendo su frustración por las constantes faltas recibidas y no pitadas, sobre todo debajo de la canasta ajena, en que parece que las jugadoras contrarias han debido seguir un curso intensivo de cómo acogotarla sin tocarla. Faye a sus 23 años va a tener la oportunidad de aprender a controlar esos prontos, en especial las entradas a los árbitros que, como todo el mundo sabe, son un modelo en reconducir sus frustraciones con jugadoras y entrenadoras mediante la táctica de observar con lupa todas sus siguientes acciones, todo ello muy ecuánime como se espera de ellos.
Bueno, todo lo que puedo opinar de este partido queda condicionado por la ínfima calidad de la emisión que a menudo hacia indistinguibles las extremidades y hasta los cuerpos de las jugadoras, no resultando posible apreciar si parecía falta o no. A recuperarse para la próxima pelea. Gogorrago!

