Se conjuntaron las cosas que espero de un partido de baloncesto. Ya disfrutábamos de un buen equipo, con buenas individualidades y que lleva una racha magnífica, teníamos enfrente un rival “master del universo”, y, por fin, una sensación de acompañamiento con un pabellón casi lleno de gente que quería ver el partido, con una buena animación que nos levantó del asiento; y, encima, el resultado nos favoreció. Gracias a todo el equipo, aunque los números resaltan a nuestros dos pivots, Ngom en su línea y Nicolau cada vez mas fiero en el buen sentido de la palabra, porque para el otro ya estaba ese verso libre llamado Nwogbo que contribuyó, sin quererlo, a que la victoria fuera todavía mas placentera.
Independientemente del gran trabajo de todos, esta vez me llamaron la atención Korsantía, con su gran pelea por lo rebotes, y, aunque sin números, McGhie que sin brillar en el tiro se dedicó a manejar brillantemente el balón siendo perseguido por dos, y hasta tres, contrarios, facilitando el juego del resto. Me dio la impresión que en el banquillo contrario le habían tomado previamente la matrícula. Nos quedan seis festejos, por lo menos, y, a lo dicho, a disfrutarlos. Gora GBC!



