La derrota y la racha son duras. También es cierto que los dos últimos partidos se han jugado contra dos buenos equipos. Incluso me pareció percibir, a pesar del resultado, un actitud diferente, mejor, en la segunda parte. Pero lo que no es de recibo para mí, como simple espectador y seguidor, es el mal rollo que se mantuvo durante parte de la primera mitad y toda la segunda entre dos de mis jugadoras favoritas, en especial una que se dirigió en repetidas ocasiones a la otra de forma airada y con aspavientos. Esa jugadora me parece magnífica en casi todas las facetas del juego (del porcentaje de tiro mejor no hablar) pero ya son varios partidos en que ya sea por la racha, por su propio desacierto en la canasta contraria, por la actuación arbitral, por el comentario, como en este caso, de una compañera, pierde el oremus y, con ello perdemos todos. Es más que preocupante que el descanso entre mitades no sirvió para limar asperezas, adoptando a partir de ese momento un perfil bajo que no es para nada el suyo. Espero que la situación se reconduzca ya que no solo el juego y resultado están siendo frustrantes sino que estos incidentes me son muy desagradables.
Por lo demás Faye y, sobre todo, Robinson, ¡Que jugadoraza!, así como Irene y la cumplepartidos Lara, hicieron un buen partido.
Nuevamente me queda la sensación de que se nos aplica un distinto rasero, unos criterios desiguales que benefician a todas nuestras oponentes. Me llama mucho la atención que sus dos principales interiores, Bertsch y Gil, se volvieron a Murcia con una falta cada una, lo que explicaría que Faye y Ejim llegaran al minuto 33 del partido sin ninguna falta a favor y, sin embargo, seis en contra. Es evidente que nuestras dos interiores faltaron a clase cuando se dio la táctica “Mírame, pero no me toques” mientras las dos interiores rivales, una de ellas una gran jugadora pero muy dura, debieron sacar sobresaliente “Cum laude”. En fin, perseveremos. Gogorrago!

