y complejos, sobre todo respecto a su propio juego. El talento estaba ahí, pero encogido, amedrentado. Primero, por discutibles actuaciones arbitrales permisivas con juego muy duro; después con falta de confianza que en algún caso hizo que magníficas, pero jóvenes, jugadoras fueran irreconocibles en varios partidos, en especial los dos anteriores. El partido empezó durante cuatro larguísimos minutos como los últimos desastres, perdiendo 7 a 0. Pero se notaba algo diferente: Ejim, desaparecida en los últimos encuentros,, volvía a su juego valiente tanto en defensa, fantástica en el rebote, como en ataque, no achicándose cuando sus primeras acciones en canasta contraria no fructificaron.
Y llegó la avalancha de juego con Ejim muy bien acompañada por el resto, resaltando Vitola que está resultando un buen complemento de Faye, las dos tan distintas, en el techo de nuestro equipo. Y ese ciclón temperamental que es Remenarova, que no calla ni debajo del agua, pero casi siempre para bien, arrastrando a sus compañeras, y metiendo triplazos. Por otra parte ahí seguían estando, como antes, Robinson, que maravilla de jugadora no solo buena sino elegante, y Lara, María e Irene, que dentro de sus posibilidades y estado de forma siguieron esforzándose ahora con premio en el resultado final.
Creo que en este momento encajan las piezas y estados físico y mental y solo me queda la duda sobre qué es lo que pasa con Jump que en algún momento brilló por su tiro exterior pero que desde hace varias jornadas ni se viste para jugar. Gogorrago!

