Es lo que debió decirse el equipo tras el último partido en que se nos escapó entre los dedos la victoria. Y vaya si lo hizo, retornando a ese juego colectivo arrollador en el que todos trabajan y algunos brillan, no siempre los mismos, afortunadamente. Esta vez les tocó a Tate y a McGuie, uno siempre explosivo, el otro siempre elegante, los dos eficaces. Porque lo de Ngom ya da la risa de como disfruta jugando, sin perder de vista su gran rendimiento en ambos aros. Hanzlik ha vuelto a las andadas con su tiro exterior certero, y Mikel en 8 minutos y con 0 puntos ha conseguido, sin embargo, un 6 de valoración.
El resto aportó lo suyo aunque respecto a algunos no se refleja en la valoración, como Gaizka y Varela, en especial éste último que renunciando a su lucimiento personal facilitó el juego de los demás, como en una penetración a canasta que culminó con pase raso debajo de ella desbordando a los dos pivots que le sobrevolaban en beneficio de uno de los nuestros que machacó. Una gozada. Ahora a recuperar fuerzas para el próximo encuentro dentro de dos semanas contra el Ourense en casa. Gora GBC.



