No en el primer cuarto, en el que las nuestras sucumbieron al estado de las rivales, consecuencia de sus sempiternas modificaciones que hace que su juego sea imprevisible no por lucidez táctica sino por lo contrario, marcado por la falta de la necesaria cohesión y asimilación de roles y esquemas.
Y ahí estuvieron las nuestras al principio, desconcertadas, creo yo, sin atisbos de juego colectivo con, otra vez, un carretón de pérdidas. Pero a partir de segundo cuarto se notó que ya no están en el valle de lágrimas en que deambularon durante tantos partidos. A ello pudo contribuir el estado del rival pero por lo menos se van recuperando efectivos para la causa. En especial me gustaron, aparte de la sempiterna Robinson, las dos pivots, cada con su estilo, y en el otro extremo las dos bases, aunque eso no lo vea tan claro: una porque su juego es demasiado a menudo de alto riesgo, descontrolado, y la otra porque no lo ha recuperado del todo.
Sería fenomenal ganar a las ferrolanas tras el parón pero ya en la ida fueron duras de roer, incluido el inusual cambio de opiniones entre nuestra Faye y su Daniels. Gogorrago!

