Creo que lo más llamativo del partido, y lo es bastante, fue la aparición en la cancha a falta de un par de minutos del final de los cinco gipuzkoanos, Aitor, Gaiska, Mikel, Manex y Aitor Anabitarte. Fueron unos minutos ilusionantes, que creo que creó un poco presión en nuestro propios jugadores ya que, por un lado, los cuatro veteranos ya habían demostrado que podían jugar juntos con solvencia quedando la expectación para ver lo que podía hacer con Anabitarte, en su posición de pivot. La verdad es que hay que agradecer que los chicos del Palmer no bajaran su intensidad, sobre todo en la línea exterior en que su presión ya había causado problemas antes en la subida de la bola, llevando al límite lo permisible aunque también los nuestros pusieron de su parte para que fueran un par de minutos un poco raros.
A ello se sumaron las lógicas dudas del novato que en sus primeros instantes se mostró activo pero tímido, sobre todo en un balón recibido en la pintura en que se habría agradecido un posteo de los suyos que en los vídeos tienen buena pinta.
Por lo demás, Ngom, destacó nuevamente tanto por su efectividad como por su implicación en ambos aros, sumándose Manex y Korsantia, éste fallón en la canasta contraria pero enorme en el rebote, cosa de agradecer por la acumulación de faltas de Nicolau y el susto que nos dio Ngom cuando se retiró corriendo al vestuario, probablemente por un fuerte golpe “in the middle”, como decía aquel,. A ver que hace el Oviedo. Aúpa GBC!


