La final de las dos velocidades
La Real no fue tratada igual que el Atlético ni en el reparto de entradas ni en el control de sus aficionados al acceder al estadio.
A la entrada al estadio los cachorros de la loba parda aullaban la cantinela diestra y ultadiestra de "Pedro Sánchez hijo de p." Eso debe ser educación y libertad de expresión. Si los de la Real dicen eso de un tal Felipe, la caverna rugiría.
Las gradas del Atletico de Madrid con sus colores rojigualdos, con sus estandartes pelayistas, con su himno sin letra, con su Rey.
Dos mundos. Dos formas de sentir. Un solo campeón. Más bien campeona. Una forma de celebrar. Una identidad. La nuestra.
Están escocidos.
Alegan pitidos, silbidos y griterío a un himno. Nos sancionarían pero no pueden. Nos quitarían el Título, pero tampoco pueden.
Si ganan, legislarán para sancionar a los equipos y, quizá, quien sabe, para prohibir que jueguen la Copa al año siguiente y así las gradas estén llenas de rojigualdas y no ganen de nuevo la Final las tribus vasconas, cantábricas, atlánticas, catalanas, guanches...que la escenificación de la tragedia de La Chanson de Roland escuece y mucho no solo a los de Carlomagno, sino a los de Pelayo, Isabel y Fernando, también.
Gu Reala!!! Gu Aitor!!! Gu Rino!!!
Gu, Txapeldunok!!!

